jueves, 26 de febrero de 2015

CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA

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* Marisa Volonterio Meira - amiga cercana y lejana alumna liceal en el tiempo cronológico de mis comienzos docentes- me remitió una foto que a su vez su hija habia encontrado en el baúl de los recuerdos "del ángulo oscuro", decía Becquer. Me emocioné. Marisa abanderada en la calle de Castro y Careaga entre las de Braceras (ex Buenos Aires) y 28 de Febrero (ex Sarandí). Y allá atras, a veinte metros en la calzada pero muy junto al cordón de la vereda, mi alta y fláccida figura de vestuario negro de basquetbolista.¡Lindos tiempos para nutrir melancolías aldeanas! Como para que también vengan a mi algunas estrofas de "Canción de Otoño en Primavera" de Ruben Darío que selecciono para adecuarlas a mi conmovido sentimiento.Única justificaciòn impura para hacer sangrar un poema que es hermoso en su totalidad,la que vulnero de puro audaz.
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...
En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...
Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.
En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!
Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!

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(Alguien puede darme en la atenta observacion analitica cuál tiempo calendario era aquél.Qué se festejaba en Mercedes?.¿Reconocen a alguien más?)

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